Dormir

Desde las profundidades, donde reina la nada, donde el silencio es el único compañero y protector, allí en lo mas alejado descansa mi alma. Desde su soledad donde la paz genera la beatitud de la esperanza, desde allí mi alma espera. El invierno como los últimos años es muy frío, tanto que se resquebrajan mis ahora frágiles manos. Agobiadas por las jornadas laborales, marcadas en surcos recorridos de combustible y grasa. Es por eso que en búsqueda de una hibernación que permita soportar lo mas duro del invierno, mi alma se acobija en el silencio de mi mente, lejos de todo contacto, de todo ser e idea de cambio de una rutina que de tan exacta, se ha vuelto un esquema de actividades determinadas con una exactitud tal que no se ha roto en 2 semanas ya.
Sin embargo, en silencio y en paz se aprecian mejor ciertas cosas. Por suerte he dejado de mirarme a mi mismo y juzgarme, estoy empezando a aceptar que con todos los defectos que tengo y que jamas podre corregir, soy yo y lamentablemente no podre cambiarme, quizás jamas consiga mejorar mi estado actual, pero al menos soy yo y no queda otra. Sin embargo no es esto lo que se aprecia al alejarse de uno mismo, sino mirar lo demás y poder observar cada minuto algunos pequeños milagros que se nos pueden dar.
Si lo recuerdan, hace poco termine una entrada diciendo que extrañaba ir a la ruta a jugar con mis hermanos.
Pues hace poco pude volver a jugar a la escondida, sucedió con la visita de mis sobrinos y como si retrocediera 16 años en el pasado y pudiera mi existencia recorrer el barrio, se apoyo mi mano contra la pared y grito en una explosión de jubilo:
“Pica para todos los compas”
La sensación que tengo últimamente es bastante parecida a la que genera escuchar este tema…. no se preocupen por la letra, la verdad que yo tampoco la se, simplemente traten de que les llegue algún mensaje.
Deseo nadar en un cálido mar de una noche de verano…..
